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Lactantes inquietos

Lactantes inquietos

Los lactantes de más edad que por una u otra razón se sienten inseguros tienden a mostrarse inquietos en los momentos de las tomas. Si pueden, agitan los brazos, intentan coger el biberón o golpean el pecho de la madre. Un niño que se comporte así debe sujetarse cerca del cuerpo de la madre y envolverse en una manta desde la cintura para abajo. Los brazos pueden dejarse libres siempre que no molesten. Uno de los brazos puede introducirse detrás de la espalda de la madre o la persona que da el biberón, sujetando la otra mano. Hay que sostener al niño con firmeza pero sin brusquedad, ya que de modo contrario se le animaría a forcejear obstinadamente aún más.

Rechazo del alimento

Rechazo del alimento

Como durante algún tiempo, después del nacimiento, el hígado no funciona a pleno rendimiento, algunos lactantes presentan una ligera ictericia. En tal estado, el bebé se encuentra adormilado y rechaza las tomas durante la primera semana, cuando es fundamental que el niño beba lo suficiente. Para animarle a succionar conviene presionarle suave y rítmicamente con el pulgar la parte inferior de la barbilla; sea persistente, ya que con frecuencia el lactante vuelve a dormirse de nuevo.

Dolores del bebe producidos por gases

Dolores del bebé producidos por gases

El lactante que ha tragado demasiado aire puede ser incapaz de expulsar las burbujas eructando inmediatamente después de la toma. La molestia consiguiente puede durar algunos días, y exige una gran paciencia. Un signo fiable que indica que el niño tiene gases puede ser que tome dos o tres traguitos de leche, se retire del pecho o el biberón y arquee la espalda.

Conviene amamantar al bebé lentamente, intentando mantenerse relajada. Un paseo lento por la habitación con e! niño en brazos logra muchas veces inducirle a empezar a succionar de nuevo. Otro método es cambiar al niño de posición mientras mama, sentándole con la espalda más recta, por ejemplo. Cuando la situación mejore, el niño debe volver a adoptar la posición habitual para alimentarse.

Los padres o cuidadores inexpertos suelen intentar que el niño expulse el gas moviéndole bruscamente o golpeándole la espalda. De este modo solo se logra que el niño se ponga más tenso y resulte más difícil la expulsión de las burbujas, provocando incluso, a veces, la expulsión de una cierta cantidad de leche.

Regurgitaciones

Regurgitaciones

El niño que mama con demasiada rapidez puede vomitar un poco después de la toma. La expulsión de una pequeña cantidad de leche suele denominarse regurgitación, y no debe ser motivo de preocupación. Ni siquiera el hecho de que el niño vomite ocasionalmente toda la toma debe alarmarle. Sin embargo, si el vómito se produce repetidamente es preciso consultar al pediatra. Si se pone a un niño en posición erecta con la barbilla sobre el hombro de la madre para que eructe, conviene protegerse las ropas por si regurgita o vomita.

Eructos del lactante

Eructos del lactante

Todos los lactantes tragan aire mientras succionan, ya sea del pecho de la madre o del biberón. El aire forma una gran burbuja en el estómago del niño y produce molestias, y a veces dolor. El niño deja de alimentarse y empieza a llorar. Muchos pediatras aconsejan realizar una pausa aproximadamente a la mitad de cada toma para que el niño pueda eructar. La cantidad de aire que el niño traga depende tanto del flujo de la leche del pecho o el biberón como de la capacidad de succión del propio lactante.

Es importante que las burbujas de aire se expulsen después de la toma, ya que de otro modo el niño empezará a llorar en cuanto se le tienda en la cuna.

Existen distintas clases de chupetes para los biberones. Algunos son largos y otros más cortos; unos están fabricados de goma dura y otros de material blando. Pueden tener un orificio pequeño, mediano o grande. Conviene comprar varios para poder seleccionar por propia experiencia lo más cómodo y eficaz en cada caso. La capacidad de succión de cada niño varia también según su edad y si tiene o no hambre. Si el orificio es demasiado grande, la leche sale a tanta velocidad que el lactante puede atragantarse o vomitar. El control del flujo lácteo es más complejo en el caso de la lactancia materna.

No conviene sentar al niño para que eructe con demasiada frecuencia, ya que de este modo sólo consigue que el niño llore, y que se interrumpa la toma.

Para que eructe el recién nacido – Siente al niño en su regazo de lado y pase el antebrazo por delante de su pecho y su estómago. Incline ligeramente al niño hacia adelante y en dirección diagonal alejándole de usted. Deslice su antebrazo por el tórax del bebé hasta que su cabecita repose en la palma de su mano. A continuación, coloque su otra mano en la mitad de la espalda del niño aplicando una suave presión hacia arriba.

Para que eructe un niño mayorcito –  Al niño mayorcito hay que sujetarlo sólo con una mano por debajo de su axila. Debe inclinársele la cabeza ligeramente hacia un lado, y el cuerpo hacia adelante. Si al final de la toma no se ha conseguido que el niño eructe, es inútil seguir intentándolo. Algunos niños no necesitan eructar o simplemente pueden expulsar el gas a través del recto.

Eructos a la mitad de la toma – A la mayoría de los niños no les agrada que se les interrumpa a mitad de la toma, pero por lo general vale la pena molestarlos un poco para que expulsen el aire en ese momento. Siente al niño en sus rodillas; pásele un brazo por delante del pecho, introduciendo la mano bajo su axila, y con la otra mano recorra suavemente la espalda del niño. Los movimientos sólo deben hacerse en sentido ascendente.

La posición sobre el hombro – Otra forma de favorecer el eructo en un lactante es cogerlo en brazos de forma que apoye la barbilla sobre el hombro de la persona que lo sujeta y presionar ligeramente en la mitad de su espalda con la palma de la mano. Esta posición es recomendable para los niños que lloran. Conviene pasear por la habitación con el niño en brazos habiéndole suavemente o distrayéndole de algún modo.

Que hago si mi bebe tiene hipo?

bebe-3Los bebés hacen algunos sonidos que muchas veces asustan a algunos padres. El hipo es uno de ellos. El “hip hip” parece que está molestando e incomodando a tu pequeño y frágil bebé. Sin embargo, lo que parece un fastidio en realidad no lo es. El bebé no siente dolor ni molestia alguna cuando tiene hipo.

Los hipos son muy comunes. Según algunos estudios, un 80% de los bebés recién nacidos llegan a experimentarlo. Son inofensivos y no requiere tratamiento ni demasiada atención. De la misma forma repentina que aparece el hipo, se desaparece. Su frecuencia va disminuyendo a partir de los seis meses de edad del bebé.

En la mayoría de las veces el hipo es causado por la inmadurez del sistema nervioso que, por la falta de un control adecuado, provoca contracciones, repentinas e irregulares, del diafragma. Los músculos de la respiración (los que separan el tórax del abdomen) se fortalecen e intentan funcionar en armonía. En razón de eso, cualquier cosa que irrite el diafragma hará con que el músculo tenga espasmos repetitivos, a lo que llamamos hipo. El diafragma puede sufrir alteración por una ingestión excesiva de alimentos, por un sorbo rápido, por tragar aire, o incluso por algún cambio de temperatura.

Cómo evitar el hipo

El hipo suele durar muy poco en los bebés. Por lo tanto, no se necesita grandes esfuerzos o técnicas para eliminarlo. Como hemos afirmado antes, se va de la misma forma que vino. Los adultos también tenemos hipo y muchos utilizan algunas ideas para quitárselo de encima.

Algunos dicen que con un buen susto, el hipo se va. Otros quitan el hipo bebiéndose un vaso de agua con la nariz tapada, o reteniendo la respiración por algunos segundos. Hay los que apuestan por repetir muchas veces una acción, otros por la concentración. Son métodos que funcionan para algunos, y para otros, no.

Desde luego no podremos utilizar estos métodos con los bebés. No existen fórmulas mágicas para quitar el hipo a un bebé. Existen sí algunas ideas que pueden ser usadas para evitar el hipo a los pequeños. Aquí os damos algunas:

- Un bebé tiene más riesgo de tener hipo si se traga aire mientras está siendo amamantado. En este caso, la mamá debe parar de dar el pecho al bebé. Pasado algunos minutos, debe reiniciar su trabajo para amamantar, pero teniendo el cuidado para evitar la entrada de aire.

- Lo mismo debe hacer la mamá por si nota que el bebé mama rápidamente. Pare de amamantar, deje que el bebé descanse un poco, y vuelva a recolocarlo.

- Después de dar el pecho a tu bebé, no te olvides de dejarlo en posición vertical para facilitar la eliminación de aire.

- Los cambios de temperatura también pueden provocar el hipo. Para que eso no ocurra, busca cambiar a tu bebé siempre en un ambiente sin corrientes de aire, y muy bien abrigado.

Antes que nos olvidemos, los padres deberán buscar orientación medica solamente en los casos de que el hipo del bebé no se vaya, y acabe por provocar llantos por parte del bebé.

via: Mas Bebé

Les dejo un video gracioso, para reirnos un poco de lo pillo que son nuestros bebes! En este caso vemos como un bebote tiene hipo y el hermano se mata de la risa!