El nacimiento de un bebé como oposición al síndrome de nido vacío
Muchos padres sienten un enorme vacío cuando el hijo que ya ha crecido decide tomar rumbo en solitario, es decir, cuando el hijo decide independizarse. En ese momento, la casa parece que se queda vacía puesto que un hijo más allá de la edad ocupa de forma importante la atención de los padres. Del mismo modo que a veces algunas parejas hacen frente al síndrome de nido vacío tras la marcha del hogar del hijo, también sucede que una pareja siente una gran alegría cuando nace el bebé. Este proceso muestra cómo un hijo también marca una etapa en la propia vida de pareja y en el amor.
La alegría que implica un niño es infinita puesto que aporta nuevos sentidos a una historia de amor que crece y se desarrolla a lo largo del tiempo. Un bebé nace y crece, es decir, en determinado momento busca su autonomía y su independencia. Por este motivo, esta reflexión debe invitar a cualquier pareja para afrontar el reto de la paternidad de forma vital.
Cuando un niño nace, cada rincón de la casa está lleno de alegría, en cambio, cuando un hijo se marcha, surge la nostalgia y el recuerdo del pasado. Una nostalgia que afecta a la mente y al corazón puesto que a veces, el ser humano comete el error de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Lo más importante es que los padres disfruten de cada etapa en el proceso de crecimiento del bebé.
Maite Nicuesa en exclusivo para Bebe.im


