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Producción de leche materna

Producción de leche materna

Durante los meses de gestación los pechos van preparándose para la lactancia. La placenta como los ovarios segregan grandes cantidad de hormonas que estimulan las glándulas mamarias.

Luego, cuando el bebé mama, estimula los nervios de los pezones, que activan las hormonas que producen la leche.

Unos días después del parto los pechos se inflaman y tensan debido a la subida de leche. Una vez que la lactancia ya está establecida el cuerpo suele acostumbrarse.

Lactantes inquietos

Lactantes inquietos

Los lactantes de más edad que por una u otra razón se sienten inseguros tienden a mostrarse inquietos en los momentos de las tomas. Si pueden, agitan los brazos, intentan coger el biberón o golpean el pecho de la madre. Un niño que se comporte así debe sujetarse cerca del cuerpo de la madre y envolverse en una manta desde la cintura para abajo. Los brazos pueden dejarse libres siempre que no molesten. Uno de los brazos puede introducirse detrás de la espalda de la madre o la persona que da el biberón, sujetando la otra mano. Hay que sostener al niño con firmeza pero sin brusquedad, ya que de modo contrario se le animaría a forcejear obstinadamente aún más.

Rechazo del alimento

Rechazo del alimento

Como durante algún tiempo, después del nacimiento, el hígado no funciona a pleno rendimiento, algunos lactantes presentan una ligera ictericia. En tal estado, el bebé se encuentra adormilado y rechaza las tomas durante la primera semana, cuando es fundamental que el niño beba lo suficiente. Para animarle a succionar conviene presionarle suave y rítmicamente con el pulgar la parte inferior de la barbilla; sea persistente, ya que con frecuencia el lactante vuelve a dormirse de nuevo.

Dolores del bebe producidos por gases

Dolores del bebé producidos por gases

El lactante que ha tragado demasiado aire puede ser incapaz de expulsar las burbujas eructando inmediatamente después de la toma. La molestia consiguiente puede durar algunos días, y exige una gran paciencia. Un signo fiable que indica que el niño tiene gases puede ser que tome dos o tres traguitos de leche, se retire del pecho o el biberón y arquee la espalda.

Conviene amamantar al bebé lentamente, intentando mantenerse relajada. Un paseo lento por la habitación con e! niño en brazos logra muchas veces inducirle a empezar a succionar de nuevo. Otro método es cambiar al niño de posición mientras mama, sentándole con la espalda más recta, por ejemplo. Cuando la situación mejore, el niño debe volver a adoptar la posición habitual para alimentarse.

Los padres o cuidadores inexpertos suelen intentar que el niño expulse el gas moviéndole bruscamente o golpeándole la espalda. De este modo solo se logra que el niño se ponga más tenso y resulte más difícil la expulsión de las burbujas, provocando incluso, a veces, la expulsión de una cierta cantidad de leche.

Regurgitaciones

Regurgitaciones

El niño que mama con demasiada rapidez puede vomitar un poco después de la toma. La expulsión de una pequeña cantidad de leche suele denominarse regurgitación, y no debe ser motivo de preocupación. Ni siquiera el hecho de que el niño vomite ocasionalmente toda la toma debe alarmarle. Sin embargo, si el vómito se produce repetidamente es preciso consultar al pediatra. Si se pone a un niño en posición erecta con la barbilla sobre el hombro de la madre para que eructe, conviene protegerse las ropas por si regurgita o vomita.

Eructos del lactante

Eructos del lactante

Todos los lactantes tragan aire mientras succionan, ya sea del pecho de la madre o del biberón. El aire forma una gran burbuja en el estómago del niño y produce molestias, y a veces dolor. El niño deja de alimentarse y empieza a llorar. Muchos pediatras aconsejan realizar una pausa aproximadamente a la mitad de cada toma para que el niño pueda eructar. La cantidad de aire que el niño traga depende tanto del flujo de la leche del pecho o el biberón como de la capacidad de succión del propio lactante.

Es importante que las burbujas de aire se expulsen después de la toma, ya que de otro modo el niño empezará a llorar en cuanto se le tienda en la cuna.

Existen distintas clases de chupetes para los biberones. Algunos son largos y otros más cortos; unos están fabricados de goma dura y otros de material blando. Pueden tener un orificio pequeño, mediano o grande. Conviene comprar varios para poder seleccionar por propia experiencia lo más cómodo y eficaz en cada caso. La capacidad de succión de cada niño varia también según su edad y si tiene o no hambre. Si el orificio es demasiado grande, la leche sale a tanta velocidad que el lactante puede atragantarse o vomitar. El control del flujo lácteo es más complejo en el caso de la lactancia materna.

No conviene sentar al niño para que eructe con demasiada frecuencia, ya que de este modo sólo consigue que el niño llore, y que se interrumpa la toma.

Para que eructe el recién nacido – Siente al niño en su regazo de lado y pase el antebrazo por delante de su pecho y su estómago. Incline ligeramente al niño hacia adelante y en dirección diagonal alejándole de usted. Deslice su antebrazo por el tórax del bebé hasta que su cabecita repose en la palma de su mano. A continuación, coloque su otra mano en la mitad de la espalda del niño aplicando una suave presión hacia arriba.

Para que eructe un niño mayorcito –  Al niño mayorcito hay que sujetarlo sólo con una mano por debajo de su axila. Debe inclinársele la cabeza ligeramente hacia un lado, y el cuerpo hacia adelante. Si al final de la toma no se ha conseguido que el niño eructe, es inútil seguir intentándolo. Algunos niños no necesitan eructar o simplemente pueden expulsar el gas a través del recto.

Eructos a la mitad de la toma – A la mayoría de los niños no les agrada que se les interrumpa a mitad de la toma, pero por lo general vale la pena molestarlos un poco para que expulsen el aire en ese momento. Siente al niño en sus rodillas; pásele un brazo por delante del pecho, introduciendo la mano bajo su axila, y con la otra mano recorra suavemente la espalda del niño. Los movimientos sólo deben hacerse en sentido ascendente.

La posición sobre el hombro – Otra forma de favorecer el eructo en un lactante es cogerlo en brazos de forma que apoye la barbilla sobre el hombro de la persona que lo sujeta y presionar ligeramente en la mitad de su espalda con la palma de la mano. Esta posición es recomendable para los niños que lloran. Conviene pasear por la habitación con el niño en brazos habiéndole suavemente o distrayéndole de algún modo.

Tips y consejos para la lactancia materna

Tips y consejos para la lactancia materna

-Prepare todos los elementos precisos antes de poner al niño al pecho. Ten a mano agua caliente y bolas de algodón para limpiar la mama antes y después de la toma; un reloj; pomada; gasas limpias, y un vaso de agua. La toma debe durar de 2 a 3 minutos en cada mama el primer día; el tiempo se aumenta gradualmente hasta 10 minutos.

-Cuando el niño ha vaciado la parte anterior del pecho, es importante aplicar un masaje a la parte situada cerca de la axila y bajo el propio pecho, dirigiendo la leche hacia el pezón. Si se nota algún bulto, conviene aplicar un masaje circular para ayudar a dispersar la congestión láctea y evitar los abscesos.

-Para retirar al niño del pecho sin tirar del pezón, la madre puede introducir el dedo meñique de la mano libre en el ángulo de la boca del niño. Los recién nacidos pueden dormirse mientras maman. Muchos especialistas recomiendan dejar al niño menos tiempo en el primer pecho para que siga queriendo mamar cuando se ponga a continuación en el segundo.

La primera vez – El recién nacido no tiene un conocimiento innato de cómo encontrar su fuente de nutrición y satisfacción. La madre debe sostener el pecho frente a la cara del niño y conducir suavemente el pezón hacia su boca.

Aunque los niños se alimentan mejor cuando no llevan demasiada ropa, son algo nerviosos conviene cubrirlos, dejando sólo un brazo libre.

Lactancia materna en casa – Una vez dada de alta del hospital, deben desaparecer las molestias propias del periodo posparto. Para alimentar al niño pueden sentarse en una silla baja apoyando bien la espalda y con los pies en el suelo o apoyando una pierna sobre una silla baja. Un delantal de toalla suave es ideal para apoyar al lactante. Cuando éste comienza a succionar, puede salir, leche del otro pecho, que puede contenerse presionando pañuelos de papel sobre el pezón.

Si se duerme al pecho – Con frecuencia, el lactante se duerme mientras mama debido al placer que le proporcionan el calor y la cercanía de su madre. Aunque esto le resulte muy agradable, es mejor animarlo a que siga mamando. A tal fin, la madre debe poner el dedo medio bajo la barbilla del lactante y cerrarle la boca, de este modo se restablece el reflejo de succión.

Posición – Es importante que la madre se encuentre relajada y cómoda en el momento en que dé de amamantar al niño.

Otra idea excelente es sentarse en una silla baja frente a un lado de la cama, reposando los pies entre el colchón y el somier. Los muslos deben estar ligeramente elevados para evitar que el bebé se deslice. No conviene encorvar los hombros.

La importancia de los líquidos – Media hora antes de amamantar al niño la madre debe beber un vaso de líquido como leche, agua, té o café poco cargado.

Debe acostumbrarse a tener un vaso de agua cerca mientras da de mamar al niño, ya que es probable que sienta sed. No debe beber nada caliente, porque podría caer sobre el niño. La madre lactante debe aumentar su ingesta de líquidos en aproximadamente 1 litro al día.

Cuando alimentar al bebé con leche de vaca

Leche de vaca a partir de los 24 meses.

Según el XXVI Congreso de la Asociación Española de Pediatría es conveniente que los bebés menores de dos años no tomen leche de vaca, ya que su ingesta antes de esa edad puede provocar el desarrollo de anemia ferropénica (falta de hierro), esto puede afectar negativamente a su desarrollo cerebral e influir sobre su capacidad intelectual.

LACTANCIA MATERNA

lactanciaAmamantar al bebé es la manera más fácil, natural y segura de alimentarlo. Si bien no es la única opción todas las madres poseen el potencial para lograrlo exitosamente. La leche materna tiene un balance ideal de proteínas, azúcar, grasas y agua, requerido para el crecimiento y desarrollo del bebé.

Muchas madres realmente disfrutan la íntima conexión que establecen con sus bebés al amamantarlos. De esta manera también se gastan calorías, haciendo que sea más fácil bajar el peso ganado durante el embarazo. Además contribuye a que el útero retorne a su tamaño original más rápido y disminuye las hemorragias que se pueden presentar Lugo del parto. Amamantar incluso puede disminuir el riesgo de cáncer de mama y ovario.

El contacto piel a piel contribuye a afianzar el vínculo emocional entre madre e hijo.

Para los bebés es más fácil digerir la leche materna que la fórmula infantil. La leche materna contiene anticuerpos que contribuyen a proteger al lactante de virus y bacterias, además la leche humana siempre está estéril.

Para comenzar a amamantar no laves tus pezones porque destruirás los lubricantes naturales y aparecerán grietas, si lava tus manos. Siéntate en un lugar cómodo y con la espalda apoyada, hazlo en un ambiente tranquilo, de ser posible siempre en el mismo lugar. Es recomendable colocar al bebé en una posición inclinada. La madre debería comprimir el pecho alrededor del pezón para que la nariz del bebé quede libre. Es bueno que cada vez que amamantes lo hagas de los dos pechos.

En las primeras horas te saldrá una pequeña cantidad de líquido rico en nutrientes y defensas llamado Calostro, deberás ofrecerlo a tu bebe de ambos pechos. Mientras más succione tu pezón más rápido bajará la leche y producirás mayor cantidad, sin importar el tamaño de tus senos. Si el pezón es prominente probablemente te sea más fácil darle el pecho.

Inicialmente cada vez que amamantes a tu bebe sentirás pequeñas contracciones uterinas y un escaso sangrado vaginal, esto es debido a que la matriz está volviendo a su tamaño normal.

Si se llegaran a agrietar los pezones no utilices jabón, ponte lanolina, y por momentos déjalos descubiertos, de este modo sanarán. Si tus senos están duros y adoloridos dales un ligero masaje y extrae el exceso de leche. Para ayudar a conservar su forma y evitar que pierdan firmeza utiliza un buen sostén tanto de día como a la noche.

Deberías tener una dieta amplia en variedad de alimentos, abundante en líquidos y en lácteos ya que estos aportan calcio. La alimentación de una mujer que está amamantando debe ser mayor que durante el embarazo. Evita ingerir alcohol y fumar ya que perjudican la salud del bebe. Evita los medicamentos auto-recetados ya que las sustancias pasan al organismo del bebe por la leche materna.

Los bebes amamantados pueden probar distintos sabores a través de la leche materna, esta sabe distinto en función de lo que haya comido la madre.

Se recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé, y luego combinarla con otros alimentos. Es bueno lo amamantes mientras sigas produciendo leche.