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Alimentación del bebé con biberones

Alimentación del bebé con biberones

Existen muchos motivos diferentes por los que una madre puede decidir no amamantar a su bebé. Cuando opta por la alimentación artificial, la madre debe saber que sin duda la lactancia natural es el mejor método de alimentación para los primeros meses de vida de su hijo.

Alimentación mixta: El niño de 3 ó 4 meses que nunca ha bebido en biberón lo rechazará obstinadamente en el momento del destete. Esta resistencia tenaz del lactante, unida a la insistencia de la madre, puede hacer que ambos pasen una etapa un tanto desagradable, la mujer que desee amamantar a su bebé y volver al trabajo fuera de casa, por lo general, no tiene ningún problema en el momento del destete si el niño ha ido acostumbrándose al biberón. La madre puede dejar preparado un biberón para que la persona que se ocupe del niño se lo dé en lugar del pecho. El pecho de la mujer se adapta pronto a los nuevos horarios, y lo mismo pasa con el bebé. Es importante que el biberón se dé a la misma hora todos los días. La madre que trabaja debe tomar una comida nutritiva y beber abundantes líquidos.

Elección de la alimentación artificial: Existen muchos tipos de leche en polvo y evaporada (en lata) especiales para biberones y que pueden adquirirse en la farmacia o en cualquier tienda. La madre puede preferir seguir usando el mismo tipo de leche que se administró al niño en el hospital cuando nació, pero el médico puede sugerir algún cambio. La leche de Vaca pasteurizada sólo debe introducirse en la dieta del niño después de los 6 meses de edad. Este tipo de leche debe diluirse siguiendo las instrucciones del médico.

Lactantes inquietos

Lactantes inquietos

Los lactantes de más edad que por una u otra razón se sienten inseguros tienden a mostrarse inquietos en los momentos de las tomas. Si pueden, agitan los brazos, intentan coger el biberón o golpean el pecho de la madre. Un niño que se comporte así debe sujetarse cerca del cuerpo de la madre y envolverse en una manta desde la cintura para abajo. Los brazos pueden dejarse libres siempre que no molesten. Uno de los brazos puede introducirse detrás de la espalda de la madre o la persona que da el biberón, sujetando la otra mano. Hay que sostener al niño con firmeza pero sin brusquedad, ya que de modo contrario se le animaría a forcejear obstinadamente aún más.

Rechazo del alimento

Rechazo del alimento

Como durante algún tiempo, después del nacimiento, el hígado no funciona a pleno rendimiento, algunos lactantes presentan una ligera ictericia. En tal estado, el bebé se encuentra adormilado y rechaza las tomas durante la primera semana, cuando es fundamental que el niño beba lo suficiente. Para animarle a succionar conviene presionarle suave y rítmicamente con el pulgar la parte inferior de la barbilla; sea persistente, ya que con frecuencia el lactante vuelve a dormirse de nuevo.

Dolores del bebe producidos por gases

Dolores del bebé producidos por gases

El lactante que ha tragado demasiado aire puede ser incapaz de expulsar las burbujas eructando inmediatamente después de la toma. La molestia consiguiente puede durar algunos días, y exige una gran paciencia. Un signo fiable que indica que el niño tiene gases puede ser que tome dos o tres traguitos de leche, se retire del pecho o el biberón y arquee la espalda.

Conviene amamantar al bebé lentamente, intentando mantenerse relajada. Un paseo lento por la habitación con e! niño en brazos logra muchas veces inducirle a empezar a succionar de nuevo. Otro método es cambiar al niño de posición mientras mama, sentándole con la espalda más recta, por ejemplo. Cuando la situación mejore, el niño debe volver a adoptar la posición habitual para alimentarse.

Los padres o cuidadores inexpertos suelen intentar que el niño expulse el gas moviéndole bruscamente o golpeándole la espalda. De este modo solo se logra que el niño se ponga más tenso y resulte más difícil la expulsión de las burbujas, provocando incluso, a veces, la expulsión de una cierta cantidad de leche.

Regurgitaciones

Regurgitaciones

El niño que mama con demasiada rapidez puede vomitar un poco después de la toma. La expulsión de una pequeña cantidad de leche suele denominarse regurgitación, y no debe ser motivo de preocupación. Ni siquiera el hecho de que el niño vomite ocasionalmente toda la toma debe alarmarle. Sin embargo, si el vómito se produce repetidamente es preciso consultar al pediatra. Si se pone a un niño en posición erecta con la barbilla sobre el hombro de la madre para que eructe, conviene protegerse las ropas por si regurgita o vomita.

Eructos del lactante

Eructos del lactante

Todos los lactantes tragan aire mientras succionan, ya sea del pecho de la madre o del biberón. El aire forma una gran burbuja en el estómago del niño y produce molestias, y a veces dolor. El niño deja de alimentarse y empieza a llorar. Muchos pediatras aconsejan realizar una pausa aproximadamente a la mitad de cada toma para que el niño pueda eructar. La cantidad de aire que el niño traga depende tanto del flujo de la leche del pecho o el biberón como de la capacidad de succión del propio lactante.

Es importante que las burbujas de aire se expulsen después de la toma, ya que de otro modo el niño empezará a llorar en cuanto se le tienda en la cuna.

Existen distintas clases de chupetes para los biberones. Algunos son largos y otros más cortos; unos están fabricados de goma dura y otros de material blando. Pueden tener un orificio pequeño, mediano o grande. Conviene comprar varios para poder seleccionar por propia experiencia lo más cómodo y eficaz en cada caso. La capacidad de succión de cada niño varia también según su edad y si tiene o no hambre. Si el orificio es demasiado grande, la leche sale a tanta velocidad que el lactante puede atragantarse o vomitar. El control del flujo lácteo es más complejo en el caso de la lactancia materna.

No conviene sentar al niño para que eructe con demasiada frecuencia, ya que de este modo sólo consigue que el niño llore, y que se interrumpa la toma.

Para que eructe el recién nacido – Siente al niño en su regazo de lado y pase el antebrazo por delante de su pecho y su estómago. Incline ligeramente al niño hacia adelante y en dirección diagonal alejándole de usted. Deslice su antebrazo por el tórax del bebé hasta que su cabecita repose en la palma de su mano. A continuación, coloque su otra mano en la mitad de la espalda del niño aplicando una suave presión hacia arriba.

Para que eructe un niño mayorcito –  Al niño mayorcito hay que sujetarlo sólo con una mano por debajo de su axila. Debe inclinársele la cabeza ligeramente hacia un lado, y el cuerpo hacia adelante. Si al final de la toma no se ha conseguido que el niño eructe, es inútil seguir intentándolo. Algunos niños no necesitan eructar o simplemente pueden expulsar el gas a través del recto.

Eructos a la mitad de la toma – A la mayoría de los niños no les agrada que se les interrumpa a mitad de la toma, pero por lo general vale la pena molestarlos un poco para que expulsen el aire en ese momento. Siente al niño en sus rodillas; pásele un brazo por delante del pecho, introduciendo la mano bajo su axila, y con la otra mano recorra suavemente la espalda del niño. Los movimientos sólo deben hacerse en sentido ascendente.

La posición sobre el hombro – Otra forma de favorecer el eructo en un lactante es cogerlo en brazos de forma que apoye la barbilla sobre el hombro de la persona que lo sujeta y presionar ligeramente en la mitad de su espalda con la palma de la mano. Esta posición es recomendable para los niños que lloran. Conviene pasear por la habitación con el niño en brazos habiéndole suavemente o distrayéndole de algún modo.

Tips y consejos para la lactancia materna

Tips y consejos para la lactancia materna

-Prepare todos los elementos precisos antes de poner al niño al pecho. Ten a mano agua caliente y bolas de algodón para limpiar la mama antes y después de la toma; un reloj; pomada; gasas limpias, y un vaso de agua. La toma debe durar de 2 a 3 minutos en cada mama el primer día; el tiempo se aumenta gradualmente hasta 10 minutos.

-Cuando el niño ha vaciado la parte anterior del pecho, es importante aplicar un masaje a la parte situada cerca de la axila y bajo el propio pecho, dirigiendo la leche hacia el pezón. Si se nota algún bulto, conviene aplicar un masaje circular para ayudar a dispersar la congestión láctea y evitar los abscesos.

-Para retirar al niño del pecho sin tirar del pezón, la madre puede introducir el dedo meñique de la mano libre en el ángulo de la boca del niño. Los recién nacidos pueden dormirse mientras maman. Muchos especialistas recomiendan dejar al niño menos tiempo en el primer pecho para que siga queriendo mamar cuando se ponga a continuación en el segundo.

La primera vez – El recién nacido no tiene un conocimiento innato de cómo encontrar su fuente de nutrición y satisfacción. La madre debe sostener el pecho frente a la cara del niño y conducir suavemente el pezón hacia su boca.

Aunque los niños se alimentan mejor cuando no llevan demasiada ropa, son algo nerviosos conviene cubrirlos, dejando sólo un brazo libre.

Lactancia materna en casa – Una vez dada de alta del hospital, deben desaparecer las molestias propias del periodo posparto. Para alimentar al niño pueden sentarse en una silla baja apoyando bien la espalda y con los pies en el suelo o apoyando una pierna sobre una silla baja. Un delantal de toalla suave es ideal para apoyar al lactante. Cuando éste comienza a succionar, puede salir, leche del otro pecho, que puede contenerse presionando pañuelos de papel sobre el pezón.

Si se duerme al pecho – Con frecuencia, el lactante se duerme mientras mama debido al placer que le proporcionan el calor y la cercanía de su madre. Aunque esto le resulte muy agradable, es mejor animarlo a que siga mamando. A tal fin, la madre debe poner el dedo medio bajo la barbilla del lactante y cerrarle la boca, de este modo se restablece el reflejo de succión.

Posición – Es importante que la madre se encuentre relajada y cómoda en el momento en que dé de amamantar al niño.

Otra idea excelente es sentarse en una silla baja frente a un lado de la cama, reposando los pies entre el colchón y el somier. Los muslos deben estar ligeramente elevados para evitar que el bebé se deslice. No conviene encorvar los hombros.

La importancia de los líquidos – Media hora antes de amamantar al niño la madre debe beber un vaso de líquido como leche, agua, té o café poco cargado.

Debe acostumbrarse a tener un vaso de agua cerca mientras da de mamar al niño, ya que es probable que sienta sed. No debe beber nada caliente, porque podría caer sobre el niño. La madre lactante debe aumentar su ingesta de líquidos en aproximadamente 1 litro al día.

Problemas de lactancia materna

Problemas de lactancia materna

Algunas mujeres no producen mucha leche mientras se encuentran en el hospital, pero la cantidad aumenta cuando regresan a su casa. La succión del niño estimula a los pechos a producir más leche, y las tomas frecuentes son beneficiosas. Es importante saber antes de que nazca el niño cómo exprimir la leche de los pechos. Con ese fin es preciso que la madre se lave las manos cuidadosamente y se asegure de que las tiene calientes.

Debe preparar un recipiente esterilizado y sentarse cómodamente junto a una mesa baja, situando el recipiente en ella, justo debajo del pecho. A continuación aplicará un masaje a la totalidad del pecho con ambas manos, y se exprimirá con el índice y el pulgar de una mano el reservorio lácteo situado detrás de la areola. Luego se deslizan el pulgar y el índice 90° en torno a la areola, exprimiendo de nuevo y asegurándose de que se ha vaciado toda la leche de los conductos. Mientras tanto, con la otra mano se aplica un suave masaje al pecho desde la parte superior, el lateral y la inferior hacia la areola.

Al comenzar el ciclo de producción de leche puede aparecer ingurgitación mamaria. Las células que fabrican la leche aumentan de tamaño como consecuencia del estímulo hormonal y del aumento del aporte sanguíneo. El proceso dura de 2 a 3 días, y en muchas mujeres origina un intenso dolor e hinchazón de las mamas. Estas molestias mejoran con compresas y analgésicos suaves. Conviene amamantar al niño frecuentemente aplicando antes compresas calientes.

Para corregir cualquier insuficiencia en la producción de leche es importante mantener una actitud relajada, seguir una dieta suave y comer algo más de lo que era necesario en el embarazo. Debe permitirse que el niño mame a menudo, vaciando los pechos cada vez, beber abundantes líquidos, especialmente antes de que mame el niño y mientras lo hace, dormir bastante y reposar siempre que se pueda.

Para evitar que la leche salga a una presión excesiva conviene rociar los pechos con agua fría y exprimir algo de leche antes de poner el niño a mamar. Puede hacerse más lento el flujo presionando contra la areola con los dedos índice y medio. La producción de leche se estimula más cuanto más toma el niño; por lo tanto no le permita que se eternice al pecho e interrúmpale con frecuencia.

La leche puede empezar a “salirse” cuando la madre oye al niño llorar o está fuera de casa pensando en él. En tal caso, debe doblar los brazos y presionar con los antebrazos contra el pezón y la areola hasta que desaparezca la sensación punzante. La falta de firmeza muscular puede hacer también que se salga la leche. El rociado de las mamas con agua caliente y fría antes de cada toma puede mejorar el tono muscular.

Es conveniente que el sostén se adapte bien y que la madre lo lleve siempre. Si el niño succiona mucho o presiona con las encías el pezón, éste puede irritarse e incluso tal vez aparezcan grietas. Es importante prevenir las mismas con una correcta higiene con agua antes y después de amamantar.

Es preciso consultar al médico si sigue habiendo una zona dura en la mama después de la toma del niño y de aplicarse un masaje; también cuando se observa una región rojiza y dolorosa similar a un forúnculo incipiente o si se produce bruscamente una elevación de la temperatura con escalofríos. Si la madre recibe alguna medicación se aconseja consultar con el pediatra.

Lactancia materna

Lactancia materna

En los primeros dos o tres días después del nacimiento los pechos de la madre producen una sustancia denominada calostro. El calostro tiene aspecto de mantequilla líquida, es rico en proteínas y contiene anticuerpos que protegen al niño. Ayuda a hacer desaparecer del intestino el meconio, sustancia presente en todos los recién nacidos.

La leche de la madre se digiere fácilmente en el sistema digestivo del niño y evita la aparición de alergias. A diferencia de la leche de vaca, la de la madre deja un residuo ácido en el intestino que impide el crecimiento de bacterias nocivas. Los niños alimentados al pecho no suelen sufrir estreñimiento, siempre que reciban un aporte adecuado de leche.

Durante las primeras semanas, las deposiciones pueden ser frecuentes, pero al poco tiempo el niño no mancha sino dos pañales al día. La mayoría de las madres consideran un placer alimentar al pecho a su hijo, aunque, al comienzo, la lactancia puede resultar dolorosa. En el aspecto emocional asegura un contacto estrecho con el niño, y en el físico ayuda al útero a recuperar con más rapidez su tamaño normal. El éxito de la lactancia materna depende de la actitud de la madre, de la preparación prenatal de las mamas y su cuidado posnatal, de una dieta equilibrada con muchos líquidos, del reposo y de la paciencia.

Debe llevarse un sostén bien adaptado, tanto de día como de noche, desde el séptimo mes del embarazo. A partir de esta fecha han de lavarse a diario los pezones frotándolos delicadamente con una toalla tras el baño. Algunos médicos recomiendan la aplicación de una pomada blanda. Hay que hacer sobresalir y moldear entre el pulgar y el índice los pezones planos. Al comienzo del noveno mes deben aplicarse masajes suaves a los pechos, y debe hacerse salir una pequeña cantidad de calostro de cada pezón. Este método ayuda a dilatar los conductos lácteos.

Ya están en la boca del niño el pezón y la areola, y su cabeza reposa en el antebrazo de la madre. La madre puede presionar el pecho por encima del pezón para que no tape la nariz del niño. Al principio, el lactante mantiene las manos cerradas firmemente, pero una vez satisfecho con la leche, se relaja y puede tocar y acariciar el pecho de la madre.

Las mujeres que tienen los pezones retraídos pueden llevar unos dispositivos especiales en el interior del sostén durante los tres últimos meses del embarazo. Si no se logra que sobresalgan, resultará útil emplear una pezonera.

Antes de dar el pecho al niño debe limpiarse el pezón con un trozo de algodón humedecido en agua tibia para eliminar cualquier resto de pomada. Al terminar, deben volver a lavarse los pezones con un algodón mojado en agua tibia y aplicar una pomada. Conviene evitar el empleo de algodones impermeabilizados en el interior del sostén, ya que pueden causar irritación en los pezones.

Durante la primera semana de lactancia natural, la madre debe tener paciencia y perseverancia, ya que pueden surgir dificultades. Las madres lactantes deben tener presente que a veces no se establece un aporte de leche uniforme hasta pasadas incluso 6 semanas. En los primeros dos o tres días, el niño succiona calostro. En esta etapa, la madre no nota un cambio muy apreciable en los pechos. Por lo general, entre el tercer y el quinto día aparece la leche y, al aumentar las mamas de tamaño, puede producirse una cierta molestia e incluso dolor.

Si la leche fluye muy abundantemente, debe permitirse que el niño mame con frecuencia para evitar que los pechos se ingurgiten. Cada niño tiene necesidades diferentes, y la madre debe establecer el mejor esquema de alimentación para su hijo por propia experiencia.

Leche de vaca a partir de los 2 años

Introducir en la dieta de un bebé alimentos para los que su cuerpito todavía no está preparado puede ser el origen de problemas nutricionales y de alergia. Por esto es muy importante seguir las indicaciones que del pediatra sobre la alimentación de nuestros hijos.

Uno de los alimentos con los que debemos ser prudentes es la leche de vaca. Casi todos los especialistas afirman que es a partir de los 2 años cuando el niño puede empezar a tomarla sin ningún problema, aunque no faltan los que opinan que es mejor esperar hasta los 3.

Esas precauciones se deben a que la ingestión por parte de los bebés de leche de vaca, sobre todo durante el primer año, se asocia con pérdidas de hierro que pueden desembocar en anemia. Otro de los efectos que se asocia con la ingestión de leche de vaca antes de tiempo es un déficit en los mecanismos de maduración del cerebro que pueden llegar a afectar a la capacidad intelectual del niño.