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Hasta cuando amamantar al bebe

Hasta cuando amamantar al bebe

Hoy en día no es fácil darle de mamar al bebé por un tiempo prolongado debido a las exigencias laborales y los horarios poco flexibles. De todos modos es una decisión de la madre la duración de la lactancia materna.

La leche materna posee grandes cantidades de proteínas, vitaminas, minerales y grases indispensable para el bebé. Al amamantar al bebé también se le transmiten anticuerpos y el bebé digiere bien su alimento.

Además de brindarle todos los nutrientes que el bebé necesita el amamantamiento refuerza el vínculo materno y da un respaldo emocional al bebé.

No hay ningún aspecto negativo en la lactancia materna, y por más que el bebé haya comenzado a ingerir otros alimentos siempre es recomendable que sigan mamando.

De este modo el tiempo de amamantamiento depende de cada madre, y mientras tenga leche y sus obligaciones laborales y tiempos lo permitan siempre es conveniente dar de mamar al bebé.

Producción de leche materna

Producción de leche materna

Durante los meses de gestación los pechos van preparándose para la lactancia. La placenta como los ovarios segregan grandes cantidad de hormonas que estimulan las glándulas mamarias.

Luego, cuando el bebé mama, estimula los nervios de los pezones, que activan las hormonas que producen la leche.

Unos días después del parto los pechos se inflaman y tensan debido a la subida de leche. Una vez que la lactancia ya está establecida el cuerpo suele acostumbrarse.

Los beneficio de la lactancia materna

Los beneficio de la lactancia materna

Una de las decisiones que debe tomar cualquier madre al nacer el bebé es si desea optar por la lactancia materna para alimentar al pequeño o, por el contrario, prefiere optar por el biberón. Sin duda, en la sociedad moderna, la lactancia materna simboliza el contacto del ser humano con la tradición. Y es que, según ha informado la Organización Mundial de la Salud, los beneficios de la lactancia materna en el desarrollo integral del niño son muchos y muy positivos.

En primer lugar, conviene tener presente que la leche de la madre fortalece el sistema inmunológico del niño. Es decir, favorece la salud del más pequeño. Pero además, la lactancia materna otorga un protagonismo especial al pequeño que es quien decide el inicio y el final de cada toma en función del hambre que tiene. Por otro lado, la lactancia materna previene la obesidad en la edad adulta porque además el exceso de peso se ha convertido en un mal generalizado de muchos países, por ejemplo, Estados Unidos.

A través de la lactancia materna, se fortalece la relación entre madre e hijo puesto que ambos comparten tiempo mediante el proceso alimenticio. Como curiosidad, os comento que de esta forma el niño no sólo desarrolla el sentido del gusto sino también el olfato. Sin duda, gracias a los beneficios de la lactancia materna el niño crecerá sano y fuerte.

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Lactantes inquietos

Lactantes inquietos

Los lactantes de más edad que por una u otra razón se sienten inseguros tienden a mostrarse inquietos en los momentos de las tomas. Si pueden, agitan los brazos, intentan coger el biberón o golpean el pecho de la madre. Un niño que se comporte así debe sujetarse cerca del cuerpo de la madre y envolverse en una manta desde la cintura para abajo. Los brazos pueden dejarse libres siempre que no molesten. Uno de los brazos puede introducirse detrás de la espalda de la madre o la persona que da el biberón, sujetando la otra mano. Hay que sostener al niño con firmeza pero sin brusquedad, ya que de modo contrario se le animaría a forcejear obstinadamente aún más.

Rechazo del alimento

Rechazo del alimento

Como durante algún tiempo, después del nacimiento, el hígado no funciona a pleno rendimiento, algunos lactantes presentan una ligera ictericia. En tal estado, el bebé se encuentra adormilado y rechaza las tomas durante la primera semana, cuando es fundamental que el niño beba lo suficiente. Para animarle a succionar conviene presionarle suave y rítmicamente con el pulgar la parte inferior de la barbilla; sea persistente, ya que con frecuencia el lactante vuelve a dormirse de nuevo.

Dolores del bebe producidos por gases

Dolores del bebé producidos por gases

El lactante que ha tragado demasiado aire puede ser incapaz de expulsar las burbujas eructando inmediatamente después de la toma. La molestia consiguiente puede durar algunos días, y exige una gran paciencia. Un signo fiable que indica que el niño tiene gases puede ser que tome dos o tres traguitos de leche, se retire del pecho o el biberón y arquee la espalda.

Conviene amamantar al bebé lentamente, intentando mantenerse relajada. Un paseo lento por la habitación con e! niño en brazos logra muchas veces inducirle a empezar a succionar de nuevo. Otro método es cambiar al niño de posición mientras mama, sentándole con la espalda más recta, por ejemplo. Cuando la situación mejore, el niño debe volver a adoptar la posición habitual para alimentarse.

Los padres o cuidadores inexpertos suelen intentar que el niño expulse el gas moviéndole bruscamente o golpeándole la espalda. De este modo solo se logra que el niño se ponga más tenso y resulte más difícil la expulsión de las burbujas, provocando incluso, a veces, la expulsión de una cierta cantidad de leche.

Regurgitaciones

Regurgitaciones

El niño que mama con demasiada rapidez puede vomitar un poco después de la toma. La expulsión de una pequeña cantidad de leche suele denominarse regurgitación, y no debe ser motivo de preocupación. Ni siquiera el hecho de que el niño vomite ocasionalmente toda la toma debe alarmarle. Sin embargo, si el vómito se produce repetidamente es preciso consultar al pediatra. Si se pone a un niño en posición erecta con la barbilla sobre el hombro de la madre para que eructe, conviene protegerse las ropas por si regurgita o vomita.

Eructos del lactante

Eructos del lactante

Todos los lactantes tragan aire mientras succionan, ya sea del pecho de la madre o del biberón. El aire forma una gran burbuja en el estómago del niño y produce molestias, y a veces dolor. El niño deja de alimentarse y empieza a llorar. Muchos pediatras aconsejan realizar una pausa aproximadamente a la mitad de cada toma para que el niño pueda eructar. La cantidad de aire que el niño traga depende tanto del flujo de la leche del pecho o el biberón como de la capacidad de succión del propio lactante.

Es importante que las burbujas de aire se expulsen después de la toma, ya que de otro modo el niño empezará a llorar en cuanto se le tienda en la cuna.

Existen distintas clases de chupetes para los biberones. Algunos son largos y otros más cortos; unos están fabricados de goma dura y otros de material blando. Pueden tener un orificio pequeño, mediano o grande. Conviene comprar varios para poder seleccionar por propia experiencia lo más cómodo y eficaz en cada caso. La capacidad de succión de cada niño varia también según su edad y si tiene o no hambre. Si el orificio es demasiado grande, la leche sale a tanta velocidad que el lactante puede atragantarse o vomitar. El control del flujo lácteo es más complejo en el caso de la lactancia materna.

No conviene sentar al niño para que eructe con demasiada frecuencia, ya que de este modo sólo consigue que el niño llore, y que se interrumpa la toma.

Para que eructe el recién nacido – Siente al niño en su regazo de lado y pase el antebrazo por delante de su pecho y su estómago. Incline ligeramente al niño hacia adelante y en dirección diagonal alejándole de usted. Deslice su antebrazo por el tórax del bebé hasta que su cabecita repose en la palma de su mano. A continuación, coloque su otra mano en la mitad de la espalda del niño aplicando una suave presión hacia arriba.

Para que eructe un niño mayorcito –  Al niño mayorcito hay que sujetarlo sólo con una mano por debajo de su axila. Debe inclinársele la cabeza ligeramente hacia un lado, y el cuerpo hacia adelante. Si al final de la toma no se ha conseguido que el niño eructe, es inútil seguir intentándolo. Algunos niños no necesitan eructar o simplemente pueden expulsar el gas a través del recto.

Eructos a la mitad de la toma – A la mayoría de los niños no les agrada que se les interrumpa a mitad de la toma, pero por lo general vale la pena molestarlos un poco para que expulsen el aire en ese momento. Siente al niño en sus rodillas; pásele un brazo por delante del pecho, introduciendo la mano bajo su axila, y con la otra mano recorra suavemente la espalda del niño. Los movimientos sólo deben hacerse en sentido ascendente.

La posición sobre el hombro – Otra forma de favorecer el eructo en un lactante es cogerlo en brazos de forma que apoye la barbilla sobre el hombro de la persona que lo sujeta y presionar ligeramente en la mitad de su espalda con la palma de la mano. Esta posición es recomendable para los niños que lloran. Conviene pasear por la habitación con el niño en brazos habiéndole suavemente o distrayéndole de algún modo.

Tips y consejos para la lactancia materna

Tips y consejos para la lactancia materna

-Prepare todos los elementos precisos antes de poner al niño al pecho. Ten a mano agua caliente y bolas de algodón para limpiar la mama antes y después de la toma; un reloj; pomada; gasas limpias, y un vaso de agua. La toma debe durar de 2 a 3 minutos en cada mama el primer día; el tiempo se aumenta gradualmente hasta 10 minutos.

-Cuando el niño ha vaciado la parte anterior del pecho, es importante aplicar un masaje a la parte situada cerca de la axila y bajo el propio pecho, dirigiendo la leche hacia el pezón. Si se nota algún bulto, conviene aplicar un masaje circular para ayudar a dispersar la congestión láctea y evitar los abscesos.

-Para retirar al niño del pecho sin tirar del pezón, la madre puede introducir el dedo meñique de la mano libre en el ángulo de la boca del niño. Los recién nacidos pueden dormirse mientras maman. Muchos especialistas recomiendan dejar al niño menos tiempo en el primer pecho para que siga queriendo mamar cuando se ponga a continuación en el segundo.

La primera vez – El recién nacido no tiene un conocimiento innato de cómo encontrar su fuente de nutrición y satisfacción. La madre debe sostener el pecho frente a la cara del niño y conducir suavemente el pezón hacia su boca.

Aunque los niños se alimentan mejor cuando no llevan demasiada ropa, son algo nerviosos conviene cubrirlos, dejando sólo un brazo libre.

Lactancia materna en casa – Una vez dada de alta del hospital, deben desaparecer las molestias propias del periodo posparto. Para alimentar al niño pueden sentarse en una silla baja apoyando bien la espalda y con los pies en el suelo o apoyando una pierna sobre una silla baja. Un delantal de toalla suave es ideal para apoyar al lactante. Cuando éste comienza a succionar, puede salir, leche del otro pecho, que puede contenerse presionando pañuelos de papel sobre el pezón.

Si se duerme al pecho – Con frecuencia, el lactante se duerme mientras mama debido al placer que le proporcionan el calor y la cercanía de su madre. Aunque esto le resulte muy agradable, es mejor animarlo a que siga mamando. A tal fin, la madre debe poner el dedo medio bajo la barbilla del lactante y cerrarle la boca, de este modo se restablece el reflejo de succión.

Posición – Es importante que la madre se encuentre relajada y cómoda en el momento en que dé de amamantar al niño.

Otra idea excelente es sentarse en una silla baja frente a un lado de la cama, reposando los pies entre el colchón y el somier. Los muslos deben estar ligeramente elevados para evitar que el bebé se deslice. No conviene encorvar los hombros.

La importancia de los líquidos – Media hora antes de amamantar al niño la madre debe beber un vaso de líquido como leche, agua, té o café poco cargado.

Debe acostumbrarse a tener un vaso de agua cerca mientras da de mamar al niño, ya que es probable que sienta sed. No debe beber nada caliente, porque podría caer sobre el niño. La madre lactante debe aumentar su ingesta de líquidos en aproximadamente 1 litro al día.

Problemas de lactancia materna

Problemas de lactancia materna

Algunas mujeres no producen mucha leche mientras se encuentran en el hospital, pero la cantidad aumenta cuando regresan a su casa. La succión del niño estimula a los pechos a producir más leche, y las tomas frecuentes son beneficiosas. Es importante saber antes de que nazca el niño cómo exprimir la leche de los pechos. Con ese fin es preciso que la madre se lave las manos cuidadosamente y se asegure de que las tiene calientes.

Debe preparar un recipiente esterilizado y sentarse cómodamente junto a una mesa baja, situando el recipiente en ella, justo debajo del pecho. A continuación aplicará un masaje a la totalidad del pecho con ambas manos, y se exprimirá con el índice y el pulgar de una mano el reservorio lácteo situado detrás de la areola. Luego se deslizan el pulgar y el índice 90° en torno a la areola, exprimiendo de nuevo y asegurándose de que se ha vaciado toda la leche de los conductos. Mientras tanto, con la otra mano se aplica un suave masaje al pecho desde la parte superior, el lateral y la inferior hacia la areola.

Al comenzar el ciclo de producción de leche puede aparecer ingurgitación mamaria. Las células que fabrican la leche aumentan de tamaño como consecuencia del estímulo hormonal y del aumento del aporte sanguíneo. El proceso dura de 2 a 3 días, y en muchas mujeres origina un intenso dolor e hinchazón de las mamas. Estas molestias mejoran con compresas y analgésicos suaves. Conviene amamantar al niño frecuentemente aplicando antes compresas calientes.

Para corregir cualquier insuficiencia en la producción de leche es importante mantener una actitud relajada, seguir una dieta suave y comer algo más de lo que era necesario en el embarazo. Debe permitirse que el niño mame a menudo, vaciando los pechos cada vez, beber abundantes líquidos, especialmente antes de que mame el niño y mientras lo hace, dormir bastante y reposar siempre que se pueda.

Para evitar que la leche salga a una presión excesiva conviene rociar los pechos con agua fría y exprimir algo de leche antes de poner el niño a mamar. Puede hacerse más lento el flujo presionando contra la areola con los dedos índice y medio. La producción de leche se estimula más cuanto más toma el niño; por lo tanto no le permita que se eternice al pecho e interrúmpale con frecuencia.

La leche puede empezar a “salirse” cuando la madre oye al niño llorar o está fuera de casa pensando en él. En tal caso, debe doblar los brazos y presionar con los antebrazos contra el pezón y la areola hasta que desaparezca la sensación punzante. La falta de firmeza muscular puede hacer también que se salga la leche. El rociado de las mamas con agua caliente y fría antes de cada toma puede mejorar el tono muscular.

Es conveniente que el sostén se adapte bien y que la madre lo lleve siempre. Si el niño succiona mucho o presiona con las encías el pezón, éste puede irritarse e incluso tal vez aparezcan grietas. Es importante prevenir las mismas con una correcta higiene con agua antes y después de amamantar.

Es preciso consultar al médico si sigue habiendo una zona dura en la mama después de la toma del niño y de aplicarse un masaje; también cuando se observa una región rojiza y dolorosa similar a un forúnculo incipiente o si se produce bruscamente una elevación de la temperatura con escalofríos. Si la madre recibe alguna medicación se aconseja consultar con el pediatra.