La decisión de buscar un segundo hijo va casi siempre acompañada de muchas dudas acerca del cuál es el momento más adecuado, si es conveniente tenerlos seguidos o dejar pasar el tiempo.
Una de las razones que más pesan a la hora de decidir cuándo es el mejor momento para tener un segundo hijo es la edad del primogénito. La mayoría de los padres prefieren no esperar mucho para que los hermanos sean compañeros de juegos y se diviertan juntos. En cambio, para otros es mejor esperar unos años, con el fin de dedicarles más tiempo y evitar rivalidades. De todas formas, la diferencia de edad entre hermanos no es un factor determinante para que se establezca una buena relación. También influyen la actitud de los padres, el carácter del niño y su experiencia con otras relaciones. Lo que realmente importa es que sea un hijo deseado.
De todas formas, se lleven pocos o varios años de edad, es normal que surjan problemas, porque en ocasiones los sentimientos de competencia y rivalidad son inevitables. Por ello, es importante que los padres traten de mantenerse neutrales, demuestren su cariño a ambos y les dediquen tiempo. Lo que no debe hacerse es tratar al mayor como tal, dedicarle menos atención o cargarle de responsabilidades, de este modo verá que ser mayor no es ninguna “ventaja” y tendrá celos. Crear relaciones exclusivas dentro del núcleo familiar madre-bebé, padre-primogénito tampoco es conveniente. Culpar siempre al mayor o al pequeño cuando se pelean y compararlos tampoco es bueno, cada uno es como es. No te enojes si el mayor se comporta como si fuera pequeño, si le haces caso, volverá a ser el de siempre.
Ventajas y desventajas de la diferencia de edad:
*Poca diferencia de edad (3 años o menos):
-Hay más competencia y celos, porque deben compartir muchas cosas, desde los juguetes al cariño de sus padres.
-Se pelean con frecuencia, pero también son más colegas.
-Aprenden juntos y les es más fácil relacionarse con otros niños. Sus habilidades sociales se desarrollan antes.
-Se protegen el uno al otro. Hay una mayor sensación de complicidad.
-Son más tolerantes, porque aprenden que para convivir hay que ceder.
-Es más cansado porque dan más trabajo a los padres sobre todo al principio. Pero una vez pasado el periodo crítico, los padres dispondrán de más tiempo libre para dedicarse a sus actividades.
*Mucha diferencia (5 años o más)
-Hay menos rivalidad, porque el primogénito ya ha consolidado su relación con los padres y su círculo social es más amplio.
-Son menos colegas porque sus intereses son distintos.
-El pequeño aprende más deprisa y su hermano se convierte en un ejemplo a imitar. El mayor asume mayores responsabilidades como cuidar al pequeño y descubre que disfruta de algunos privilegios que el otro no tiene.
-Es más descansado para los padres, porque el hijo más mayor no da tanto trabajo. Pero cuantos más años pasan más pereza da volver a empezar.
