Cuidado de la piel en el embarazo
La piel es el órgano más extenso del cuerpo, durante el embarazo se torna más sensible y requiere atención especial. Es imprescindible mantener una buena hidratación de la piel en todo el cuerpo, usar un protector solar alto, utilizar crema antiestrías a partir del tercer mes e incorporar una dieta balanceada.
En esta etapa hay un incremento hormonal que produce desequilibrio en la piel, el uso de productos cosméticos adecuados y consultar con un dermatólogo puede ayudar a atenuar estos cambios.
Como consecuencia del aumento de producción de hormonas la piel se ve más fina y seca, es fácilmente irritable, está más sensible y puede aparecer celulitis y estrías. Es posible prevenir las estrías hidratando la piel del abdomen y de las mamas con cremas que contengan vitaminas A y E o con lanolina y suaves masajes.
Si la piel está húmeda es más flexible, pero la elasticidad de las fibras depende de la constitución de cada una. También suelen aparecer luego del parto, y por eso en tan importante mantener bien hidratada la piel en todo momento.
Contra la celulitis en estos casos se aconseja descansar, caminar, hacer gimnasia, bicicleta suave y realizar masajes de drenaje linfático. Además puede añadirse gel con aloe vera sin perfume, para descongestionar la piel por la vasodilatación.
También puede aparecer acné, aunque en ocasiones la piel mejor hidratada y brillante presenta mejorías.
Hay incremento de pigmentación generando aumento de lunares y pecas. Si estás embarazada en verano, debes usar un factor de protección solar alto en todo el cuerpo para evitar que salgan manchas.
No es el momento de estar bronceada, por lo que evita la exposición al sol sobre todo entre las 11 de la mañana y las 5 de la tarde y no olvides renovar la crema protectora después de cada baño. La piel está más sensible a los rayos del sol y con poco tiempo tomarás color rápidamente. No es recomendable usar cremas despigmentantes o blanqueadoras hasta después del parto.
Durante el embarazo y el periodo de lactancia el pelo suele engrasarse más, y por eso debe ser lavado con mayor frecuencia. Es preferible utilizar shampoo neutro y sin perfume, para no irritar el cuero cabelludo.
Después del parto puede llegar a haber caída de cabello que de a poco se va recuperando, se recomienda una alimentación que incluya bastante hierro y calcio para combatirla. Si después de la lactancia la caída persiste consulte con un especialista si se indican suplementos vitamínicos para ayudar al proceso.
Debe evitar teñir el cabello con tinturas que decoloren, porque contienen amoníaco. No hay problemas con tintas vegetales ni tinturas sin amoníaco.
No debe utilizar durante el embarazo ni el periodo de lactancia toxina botulínica, ácidos retinoico y glicólico, y todo tratamiento que irrite la piel, para evitar edemas. Evite las cremas cosméticas con antibióticos, las máscaras con ácido salicílico, la y la mesoterapia con inyección de medicamentos, ya que las sustancias se transmiten al bebe por la placenta y a través de la leche materna.
Una vez terminada la lactancia se pueden retomar todos los tratamientos anteriores al embarazo.
En cuanto a la dieta, es necesario hidratarse también por dentro con dos litros de agua diarios y consumir alimentos ricos en antioxidantes y vitamina C presente en el kiwi, brócoli, tomate, frutilla, piña, naranja y limón
Es recomendable tomar un baño de inmersión relajante todas las noches, usar aceites en lugar de jabón, algunas esencias en el agua del baño son revitalizadoras y mejoraran tu piel. También es buena idea masajear todo tu cuerpo después del baño con aceites o cremas hidratantes especialmente en abdomen y en las mamas.
Por Paula Procopio
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