Hoy tocaremos un tema muy importante y al que tenemos que poner especial atención “El cuidado de la piel de los niños en verano”.
Los niños y en especial los bebes aún no tienen suficiente melanina en la piel. Por eso hay que extremar sus cuidados.
Estas precauciones aconsejadas no tienen el propósito de alarmar, sino de crear conciencia de una circunstancia que nos toca vivir y de la que podemos defendernos.
El horario para ir a la playa es, sin exagerar, antes de las 10 de la mañana y después de las 16 horas. Consejo válido también para adultos.
No exponerse al sol sin gorro. Y a los más pequeños, dejarse la remera.
Evitar detenerse mucho rato junto a superficies claras (arena, agua) que reflejan los rayos del sol.
Untarse con protector solar, incluso sobre los labios, cuanto más pequeños, mayor número, siempre más de 15. Repetir la operación si se ha metido al agua o cada dos horas.
Es preferible terminar el verano con la piel blanca que predisponerla a un cáncer. Esto no es bien comprendido por los adultos, acostumbrados a tostarse en otras épocas, en que la capa de ozono nos protegía. Nadie, hoy en nuestro país, puede dejar de percibir el daño de los rayos ultravioletas. Basta con estar un rato al sol, no necesariamente en la playa, para sentir pinchazos en la piel, como 20 años atrás sucedía.
No confiar siquiera en cielos seminublados, corremos más riesgo que con cielos despejados.
No bañarse con jabones perfumados ni ponerse colonias en zonas expuestas al sol porque se producirán manchas irreversibles. Esto no tiene que ver con el ozono.
Las pieles blancas, finas, de personas rubias y con ojos claros, son más sensibles a los UV. Proteger los ojos con lentes apropiados que disminuyan el resplandor.
