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Eructos del lactante


Eructos del lactante

Todos los lactantes tragan aire mientras succionan, ya sea del pecho de la madre o del biberón. El aire forma una gran burbuja en el estómago del niño y produce molestias, y a veces dolor. El niño deja de alimentarse y empieza a llorar. Muchos pediatras aconsejan realizar una pausa aproximadamente a la mitad de cada toma para que el niño pueda eructar. La cantidad de aire que el niño traga depende tanto del flujo de la leche del pecho o el biberón como de la capacidad de succión del propio lactante.

Es importante que las burbujas de aire se expulsen después de la toma, ya que de otro modo el niño empezará a llorar en cuanto se le tienda en la cuna.

Existen distintas clases de chupetes para los biberones. Algunos son largos y otros más cortos; unos están fabricados de goma dura y otros de material blando. Pueden tener un orificio pequeño, mediano o grande. Conviene comprar varios para poder seleccionar por propia experiencia lo más cómodo y eficaz en cada caso. La capacidad de succión de cada niño varia también según su edad y si tiene o no hambre. Si el orificio es demasiado grande, la leche sale a tanta velocidad que el lactante puede atragantarse o vomitar. El control del flujo lácteo es más complejo en el caso de la lactancia materna.

No conviene sentar al niño para que eructe con demasiada frecuencia, ya que de este modo sólo consigue que el niño llore, y que se interrumpa la toma.

Para que eructe el recién nacido – Siente al niño en su regazo de lado y pase el antebrazo por delante de su pecho y su estómago. Incline ligeramente al niño hacia adelante y en dirección diagonal alejándole de usted. Deslice su antebrazo por el tórax del bebé hasta que su cabecita repose en la palma de su mano. A continuación, coloque su otra mano en la mitad de la espalda del niño aplicando una suave presión hacia arriba.

Para que eructe un niño mayorcito –  Al niño mayorcito hay que sujetarlo sólo con una mano por debajo de su axila. Debe inclinársele la cabeza ligeramente hacia un lado, y el cuerpo hacia adelante. Si al final de la toma no se ha conseguido que el niño eructe, es inútil seguir intentándolo. Algunos niños no necesitan eructar o simplemente pueden expulsar el gas a través del recto.

Eructos a la mitad de la toma – A la mayoría de los niños no les agrada que se les interrumpa a mitad de la toma, pero por lo general vale la pena molestarlos un poco para que expulsen el aire en ese momento. Siente al niño en sus rodillas; pásele un brazo por delante del pecho, introduciendo la mano bajo su axila, y con la otra mano recorra suavemente la espalda del niño. Los movimientos sólo deben hacerse en sentido ascendente.

La posición sobre el hombro – Otra forma de favorecer el eructo en un lactante es cogerlo en brazos de forma que apoye la barbilla sobre el hombro de la persona que lo sujeta y presionar ligeramente en la mitad de su espalda con la palma de la mano. Esta posición es recomendable para los niños que lloran. Conviene pasear por la habitación con el niño en brazos habiéndole suavemente o distrayéndole de algún modo.

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