Posiciones para el nacimiento

Posiciones para el nacimiento

Hasta las últimas semanas que preceden al parto es difícil conocer la posición exacta que adoptará el bebé al nacer, ya que al estar en un medio líquido como la bolsa amniótica el niño puede moverse libremente y cambiar de postura dentro del útero. Así pues, te digan lo que te digan, nada es definitivo hasta el final. Sin embargo, su actividad disminuye en el último mes porque su peso y talla aumentan y el útero materno ya no resulta tan espacioso, de ahí que en las últimas semanas el bebé tienda a adoptar una posición que se presume definitiva para nacer.

El médico puede detectar la posición del niño unas semanas antes del parto a través de la ecografía y calibrará si el nacimiento debe ser vaginal o por cesárea. Pero, aún así, nunca se puede descartar un cambio de planes de última hora: es posible que durante el parto el niño cambie de posición, al empezar las contracciones muchos bebés que vienen de nalgas giran sobre sí mismos y se colocan boca abajo, de cabeza o surjan complicaciones, la madre no hace bastante fuerza para empujar o la dilatación sea insuficiente. Por ello, hasta el último momento no se decide realmente si el bebé nacerá por vía vaginal o por cesárea.

Normalmente, la mayoría de los niños vienen al mundo en posición cefálica: cabeza abajo, con la barbilla apoyada sobre el pecho, las nalgas arriba y las piernas y brazos flexionados y pegados al cuerpo. Desde el punto de vista médico, esta posición es la mejor para nacer, ya que la cabeza abre camino y facilita la expulsión. Por ello, en estos casos el parto suele resolverse por la vía más natural, que es la vaginal. Pero el bebé puede adoptar otras posiciones dentro del útero y colocarse al revés, su cabeza está en la parte superior del abdomen materno y son sus nalgas o sus pies los que asoman por el canal vaginal, de cara o frente boca abajo, pero con la cabeza poco flexionada o cruzado en posición transversal. Algunas de estas posiciones exigen de la cesárea para evitar complicaciones. Pero no es siempre necesaria.

El hecho de que el bebé esté colocado en una postura inadecuada suele ser fortuito, aunque algunas circunstancias, como un parto prematuro o gemelar, pueden facilitarlo. En el primer caso, porque se trata de una circunstancia imprevista y el bebé todavía no se ha colocado para nacer. Y en el segundo, por un mejor reparto del espacio uno se coloca en posición podálica y el otro opta por la cefálica. Te explicamos cómo se desarrolla el parto y qué medidas suelen adoptarse en cada caso

El oído es el sentido que más se desarrolla durante el periodo intrauterino. Y la voz materna, el sonido que mejor se oye, ya que el útero actúa como una caja de resonancia, sobre todo si el bebé está boca abajo. Por ello, algunos especialistas aconsejan a las madres que canten a sus hijos en los últimos meses de embarazo, para que el bebé se coloque en posición cefálica, lo que facilita la expulsión.

Posiciones:

-Cefálica: Un 95% de los niños adoptan la posición cefálica en el momento de nacer. Sin duda, es la mejor, ya que la cabeza abre camino a través del canal del parto y como ofrece un diámetro reducido facilita la salida del bebé y el trabajo de expulsión a la madre. Cuando el niño se encuentra en esta posición, el parto puede desarrollarse por vía vaginal, excepto en el caso de que la cabeza del bebé sea demasiado grande para atravesar los huesos de la pelvis materna o exista algún motivo que aconseje realizar una cesárea como dilatación insuficiente, dificultad para empujar, enfermedad cardiaca de la madre, etc.

-Cabeza poco flexionada: Es una posición similar a la anterior, pero en lugar de tener la barbilla apoyada sobre el tórax, el niño mantiene la cabeza poco flexionada, lo que dificulta su salida. Uno de cada 100 niños presenta esta posición al nacer, y a menudo se corrige de forma espontánea durante el transcurso del parto. Si no es así, no hay motivo para alarmarse, ya que el parto puede desarrollarse igualmente por vía vaginal. Pero es algo más lento, porque el diámetro que ofrece la cabeza del bebé es más ancho y el cráneo presiona sobre el hueso sacro al hacer fuerza para salir, lo que puede provocar dolor de espalda a la madre.

-Podálica o de nalgas: El niño se presenta al revés y son las nalgas, los pies o ambos a la vez los que asoman por el canal del parto. Esta postura se da cuando algo le impide colocarse correctamente como el cordón umbilical demasiado corto, problemas en la colocación de la placenta o alguna malformación uterina. Lo normal es practicar una cesárea, pero si la madre ya ha dado a luz otros hijos por vía vaginal sin problemas, el bebé tiene la cabeza pequeña y la pelvis materna es suficientemente ancha, el nacimiento puede ser vaginal. El parto será algo más largo y requerirá un poco más de colaboración de la madre

-Transversal: En este caso el niño se presenta cruzado. Esta posición es muy poco frecuente, ya que se da sólo en un 0,4% de los embarazos. Cuando se produce esta situación sí es necesario recurrir a la cesárea, ya que la expulsión por vía vaginal se hace imposible. De todas formas, algunos niños giran y se colocan en posición cefálica en el momento de empezar las contracciones. Si es así, el parto puede desarrollarse por vía vaginal. Por ello, muchos médicos suelen preferir esperar hasta el último momento antes de determinar si el parto debe realizarse por cesárea.

-De cara o frente: El niño está boca abajo, pero es la cara o la frente la que asoma por el canal del parto en vez de la coronilla. Esta posición se debe a que la cabeza del niño está algo levantada y no flexionada sobre el tórax como sería lo deseable, dificultando la expulsión porque el diámetro que ofrece la cabeza es demasiado grande para pasar a través de los huesos de la pelvis. Los médicos suelen practicar una cesárea a fin de evitar complicaciones. De todas formas, es una posición muy poco habitual, se da en un 0,3% de los casos y suele producirse cuando existen malformaciones uterinas.

-Cuando se trata de gemelos: El caso de un embarazo gemelar, lo más frecuente es que uno esté situado en posición cefálica y el otro de nalgas o en posición podálica. Si el primero se presenta de cabeza, es posible realizar un parto por vía vaginal con todas las garantías. Pero cuando el primero se presenta de nalgas o el segundo se encuentra en posición transversal, no queda otra solución que recurrir al parto por la vía de la cesárea, que suele ser el método más habitual para este tipo de partos.

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